Mis gatos: Gurri, que lo fue, y Peluchi, que lo es.

domingo, 12 de agosto de 2012


Camino Sanabrés: Quarta etapa

20/07/2012

Faramontanos-Tábara: 8 km.

Sí. El lector ha leído bien. Son 8 km los que he hecho hoy. Pero todo tiene una explicación. Ayer podía haber hecho estos 8 km añadiéndolos a los 20 que hice. Hubiesen sumado 28 en total pero yo no estoy aún para tantas alegrías. Uno sabe lo que no puede y no debe de hacer, so pena de sufrir las consecuencias. Si los 8 km los hubiese sumado a los de la siguiente etapa hubiesen sido más de 30 y tampoco podía ser. Por lo tanto, como quiera que las uvas no están a mi alcance, como diría la zorra en la conocida fábula, es que en realidad están verdes. Hoy pues día de descanso. El cuerpo lo va a agradecer y se lo merece. He llegado al albergue muy temprano: a las 11, tras un agradable paseo por la dehesa. Al llegar, me encuentro la puerta cerrada. En la pared hay un cartel que indica dónde ir a buscar las llaves. Allí me dirijo y torno al albergue. Una vez instalado y procedido a las rutinas típicas del camino llegan los dos peregrinos de Madrid que ayer me acompañaron en el albergue. Han dejado sus mochilas y se han ido a visitar el pueblo. Cuando acabe estas líneas haré lo propio.

De modo que, escritas estas primeras líneas, me voy en busca de la plaza del pueblo por la que pasé esta mañana camino del albergue. Me siento en la terraza de un bar a tomar una cervecita. Allí estoy un buen rato. Acompaño  la cerveza con un pincho de tortilla y a falta de algo mejor que hacer me entretengo mirando el facebook y colgando alguna foto en el mismo. Al cabo de un rato, me voy al restaurante donde por 9 euros como dos platos, pan, bebida y postre. Una vez acabado me dirijo de nuevo al albergue donde al llegar compruebo que tenemos nueva compañía: 2 peregrinos nuevos. Están en la cocina-comedor donde esperan a que se acaben de hacer unas lentejas al más puro estilo casero. Poco antes han dado cuenta de una buena ensalada. Decido sentarme con ellos  a pegar la hebra antes de irme al dormitorio a echar la siesta. Uno viene desde Málaga por el llamado Camino Mozárabe, pasando por Córdoba hasta llegar a Mérida, donde se une a la Vía de la Plata. El peregrino que ahora le acompaña es del mismo Badajoz. El malagueño no tiene inconveniente alguno en contar que es policía jubilado, incluso cuenta algunas peripecias de su vida profesional. El pacense está tan gordo, sobre todo de abdomen, que a uno se le antoja que muy mal tiene que llevar esto de caminar unas cuantas horas cada día, mochila incluída. Hoy, por lo oído, ha hecho más de 30 km y mañana dice que hará la mitad. 



Tras este rato de charla me fui a dormir la siesta y ya avanzada la tarde llegaron dos ciclistas madrileños al albergue. Poco después llegó la puesta de sol que en estos días procuro ver. Los ciclistas también están fuera relajándose y surge, inevitable, la conversación. No tarda mucho en salir el tema de la crisis. Ambos son sociólogos y trabajan, mejor dicho trabajaban, en rehabilitación de drogodependientes. Se quejan de la falta de sensibilidad de los políticos de su comunidad, que han acabado retirando las subvenciones a estas políticas con la excusa de la crisis. Obviamente, ellos también han sido perjudicados puesto que se han quedado sin trabajo. Pero los más perjudicados son los propios sujetos que recibían estas ayudas y que ahora no las tendrán con lo que se verán abocados a costeárselas ellos mismos, si pueden, o dejarlas, con las consecuencias que esto tendría para sus vidas, las de sus familiares y amigos y para el conjunto de la sociedad, puesto que un drogodependiente no tratado es un potencial delincuente si sigue por el camino de la droga. En fin, lo considero una incoherencia porque lo que no se gasta en prevención se gastará después en represión, malestar social, etc, etc. Y como lo uno lleva a lo otro, hablar de recortes lleva a hablar de política, y acabamos coincidiendo en que estamos en el inicio de un cambio importante. Afirman ellos, que en buena parte, gracias a las políticas de Rajoy, éste está consiguiendo unir a la gente en su contra y muy a pesar suyo. La charla era agradable pero pronto llegaron las 11 y no conviene al peregrino trasnochar más allá de esta hora. Mañana quiero madrugar.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Aquí puedes dejar tu comentario, si te place.